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Por: Natalia Abril Bonilla

Durante los días 9 y 10 de marzo se llevó a cabo el Encuentro de Mujer Rural en Cundinamarca: Género, Paz y Derechos Humanos en el hotel Inter Bogotá. El encuentro contó con la participación de panelistas estudiosas en temas relacionados con género y construcción de paz, dentro de las cuales intervino María Mónica Parada, investigadora del Observatorio de Restitución de Tierras y Derechos de Propiedad Agraria.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, los paneles del encuentro estuvieron relacionados con la situación de los derechos humanos de las mujeres rurales, el enfoque de género en los Acuerdos de Paz, el empoderamiento de las mujeres rurales como gestoras del posconflicto, ley de mujer rural, tierras Monk1y participación política. Asimismo, en el evento participaron grupos de mujeres rurales que hacen parte de la red, quienes aportaron desde su experiencia y conocimiento en los temas de mujer rural.

En cuanto a los paneles sobre enfoque de género de los Acuerdos de paz y la ley mujer rural, ambos  presentados por la investigadora Parada, se explicaron los contenidos de lo acordado en La Habana con una perspectiva diferencial y el desarrollo de la ley 731 de 2002 (mujer rural), respectivamente.  Las mencionadas ponencias se constituyen en insumos para la construcción de paz desde las mismas mujeres rurales, quienes han experimentado el conflicto y la desigualdad de género de manera diferenciada.

El enfoque de género de los Acuerdos de paz reconoce e identifica las diferencias entre grupos sociales, como las mujeres y demás géneros, que son más vulnerables y, por ende, requieren de medidas de atención especiales. Teniendo en cuenta que las mujeres han vivido el conflicto de manera diferenciada, en la medida que, entre otras muchas situaciones, su cuerpo ha sido territorio de guerra, por ejemplo, las medidas desplegadas deben estar encaminadas a transformar las condiciones que permitieron que ellas fueran más vulnerables. Esto incluye reconocer a las mujeres como sujetos de derechos y un cambio en el lenguaje para nombrar sus necesidades por cuestiones de género.

Del mismo modo, la ley 731 de 2002 se creó como una respuesta a los vacíos institucionales que existían en torno a las mujeres rurales, es decir, “a toda[s] aquella[s] que sin distingo de ninguna naturaleza e iMonk2ndependientemente del lugar donde viva, su actividad productiva está relacionada directamente con lo rural, incluso si dicha actividad no es reconocida por los sistemas de información y medición del Estado o no es remunerada” (Ley 731,2002). Pese al reconocimiento de esta ley, la forma en que está concebida refuerza los estereotipos de la estructura familiar y no está diseñada para medir el impacto sino para monitorear su cumplimiento.

A final del encuentro se concluyó que si bien este tipo de instrumentos legales y políticos son necesarios para disminuir las brechas de género, especialmente en el sector rural, no son suficientes para transformar las exclusiones histórica y socialmente construidas. Para que dichas transformaciones se materialicen de forma concreta en la realidad de grupos vulnerados y vulnerables, es necesaria la organización tanto de mujeres como de otros géneros, pues a partir de ella se pueden conocer las herramientas que existen para garantizar derechos y exigirlos a las instituciones correspondientes.

Infografías*

*Diseño y contenido: María Camila Jiménez Nicholls

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Descargue aquí las presentaciones
Ponencia Enfoque de Género en los Acuerdos de La Habana
Ponencia Ley 731